lunes, 23 de julio de 2018

¿Insegura yo?



¿Cuántas veces has estado frente al espejo y tu reflejo no te gusta? ¿Cuántas has ido por la calle o estado en alguna reunión imaginando lo que la gente estará pensando de ti, diciendo que te ves fea, gorda, chaparra o con arrugas?

¿Te suena familiar el querer esconder algún “defecto” de tu físico bajo ropa holgada, obscura, brazos cruzados frente a ti o tu cuerpo encorvado tratando de pasar desapercibida? ¿Te ha pasado alguna vez?

Seguramente muchas, y no solo a ti. Todos en algún momento experimentamos inseguridad; todos tenemos alguna parte de nuestro cuerpo que no nos gusta o nos hace sentir incómodos. Pero te diré algo: todo está en tu cabeza. Lo que piense el mundo o no, en realidad te lo estás diciendo a ti misma. Eres tú quien lo está convirtiendo en realidad.

Y es algo muy común. La cultura consumista en la que vivimos ha creado estándares de perfección completamente irreales y lo único que ha conseguido es una sociedad llena de inseguridades y miedos. Pero ¿sabes qué? Puedes acabar con ellos, todo está en ti.

Incluso esas personas que ves confiadas, fuertes y seguras han pasado por algún momento de duda, miedo o desconfianza, te lo puedo asegurar.

La inseguridad está dada por el miedo, una emoción completamente natural. El problema es cuando no te permite vivir plenamente. Cuando este miedo te domina y te autosaboteas, dudas de ti, de tus capacidades, escondes tu cuerpo, te escondes a ti e incluso puedes llegar a distanciarte del mundo y las relaciones personales.

Ya te decía que esto es, en gran parte, producto del consumismo en que vivimos. Las películas, los anuncios, las cremas para adelgazar, para las estrías, anti arrugas, fajas, pasarelas de moda, los cuerpos de revista, han hecho creer que eso es belleza y, sobre todo, real y ¿cuál es el resultado? Terminas creyéndolo y te convences que si no eres así nadie te valorará, nadie se fijará en ti, y eso es sumamente doloroso porque terminas intentado ser alguien que no eres, siguiendo modelos de belleza impuestos.

Desde niños crecemos con la creencia de que nuestro cuerpo no es suficientemente sexy, atlético, definido… ideas que al final te limitan.

La buena noticia es que la inseguridad es un aprendizaje, así que lo puedes desaprender. Te comparto tres consejos muy prácticos para lograrlo, vencer las inseguridades y los miedos.

Hazte consciente de tu inseguridad
Obsérvate cuando tienes el sentimiento de inseguridad ¿cómo te sientes? ¿En qué situaciones? Dale nombre a ese momento, entiéndelo para después poder enfrentarlo desde otra perspectiva.

Descubre y acepta tus fortalezas
Todos somos capaces de reconocer alguna habilidad o cualidad en nosotros, pero si te cuesta trabajo pide a gente cercana que te ayude. Pídele a tus amigas, familia o a tu pareja que te escriba las cualidades, fortalezas, habilidades que ve en ti y te diga lo que más le gusta. Aprende a aceptarlas y tenlas siempre presentes. Te servirá como referencia y te ayudará a concentrarte en lo bueno.

No te compares con nadie
Está bien que busques modelos de inspiración, pero no te compares con ellos ni
con nadie. Cada uno tiene sus cualidades, personalidad, fortalezas y, por
supuesto, sus debilidades pero créeme, son tan imperfectos como cualquiera.

La mayoría de las veces la inseguridad viene de conceptos externos, por eso debes aprender a aceptarte y valorarte por ti misma.

No eres lo que cualquier producto o prenda hace en ti. No eres por tus arrugas, celulitis o estrías, lunares o pecas. No eres por lo que la gente piense o diga de ti. Tu belleza no depende de unos kilos de más, de menos, piernas largas, piel perfecta o de una figura moldeada. Eres mucho más que eso; eres por ti, por tus valores, tus ideales, tu educación, tus ganas. Y muy importante, eres lo que piensas de ti y lo que te dices todos los días, así que vale la pena una reflexión interna.

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