martes, 4 de octubre de 2016

Conquista a través de la nariz. Neuromarketing Olfativo.



¿Recuerdas el aroma del plástico con el que se forraban los libros, el perfume de alguna persona, identificas un olor con la navidad? ¿Te ha pasado que percibes un aroma e inmediatamente recuerdas a una persona o situación en especial?

Esto es porque la parte del cerebro relacionada con el sentido del olfato, el sistema límbico, está vinculada con las emociones y memoria.

Esto es sabido por muchas empresas alrededor del mundo que lo han aplicado desde hace algunos años y es cada vez más común por su efectividad. Se llama marketing olfativo y, al estar relacionado con las emociones y memoria, forma parte del Neuromarketing.
El objetivo es generar experiencias en el consumidor y lograr mayor recordación.

Desde hace años y en culturas milenarias se ha utilizado la aromaterapia para lograr efectos de relajación, meditación, e inclusive, sanación, y estudios recientes han encontrado que los aromas producen diferentes emociones, tanto positivas, como negativas.


Un ejemplo muy claro es el olor a nuevo, todos lo identificamos y a todos nos agrada, tanto que muchos suavizantes de ropa prometen conservarlo en tus prendas por más tiempo. Ford, una de los fabricantes más grandes de coches en el mundo, desarrolló el aroma y hasta firmaba contrato con sus clientes prometiendo la permanencia del mismo para una campaña de venta de coches usados. ¿Por qué? Porque el olor a nuevo nos emociona de manera positiva y activa el sistema de recompensa localizado en la amígdala, lo que reduce el dolor ocasionado por comprar.

Otro caso es Disney, genios de la mercadotecnia y pioneros del Neuromarketing Olfativo. Cada sección de sus parques tiene un aroma especial: humedad, pólvora, para intensificar la experiencia temática e imprimir mayor realismo a los espectáculos, y más interesante aún, las calles están inundadas de olor a palomitas recién hechas. Este aroma no sólo provoca el evidente consumo de las palomitas, sino que produce hambre. Esta estrategia es la misma que se utiliza en los supermercados al colocar los hornos de pan al centro de la tienda. Igual que las palomitas, este aroma estimula el apetito y cuando tenemos hambre compramos más.

Como he dicho en otros textos, este no es la excepción, tiene que ver con nuestra biología e instinto de supervivencia. Al igual que hacen los animales, el hombre olfateaba todo lo que llegaba a sus manos antes de meterlo a la boca para identificar si algo era comestible, venenoso, se encontraba en mal estado o representaba algún peligro. Estos aromas quedaban registrados en su memoria a largo plazo y formaban parte de su aprendizaje.
El cerebro humano recuerda hasta un 35% de lo que percibe por medio de la nariz y sólo 5% de lo recibe a través de la vista, por eso es que muchas veces vas por la calle y percibes un aroma que te recuerda un momento particular, hueles un perfume y recuerdas a una persona que tal vez no has visto en años, te remontas a tu infancia o sientes nostalgia, alegría o paz al oler algo.

No es coincidencia que las perfumerías huelan a perfume, el aroma bien empleado produce sensación de frescura y limpieza; que los molletes de Sanbornns no huelan igual que los de cualquier otro restaurante; Starbucks huela a café, no precisamente porque lo estén preparando (no huele a té chai o a frappé…), que las Apple Store tengan un aroma específico y no entiendo por qué El Globo no huele a pan.

Pero no sólo se aplica para la venta, el Neuromarketing olfativo incluso sirve para mejorar la productividad y las condiciones de trabajo en una oficina. No se trata solo de agregar fragancia en el ambiente, se debe ser muy cuidadoso de elegir la correcta para producir el estímulo deseado o podría ser contraproducente y, sobre todo, se debe integrar con otros estímulos sensoriales y ser congruentes con el concepto de la marca o empresa para lograr una comunicación adecuada y con ella el éxito.

Te invitamos a conocer más sobre Neuromarketing en nuestras redes sociales y en www.potencia3.com.mx


Hasta la próxima.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario